Por Tita Latorre – 19 de abril de 2026
El jefe de una central termoeléctrica no sale directo de un salón de clases. Se forja en los años de experiencia que va adquiriendo en la empresa hasta llegar a dirigir un sistema tan complejo como el eléctrico. Pero los jefes de planta no son los únicos despedidos. Desde que llegaron LUMA y Genera, son decenas los excelentes y diestros compañeros y compañeras, unionados y gerenciales, que han sido dejados en la calle. Pero hay un cierto acuerdo de confidencialidad que les impide hablar del asunto o radicar querellas por despido injustificado. Por eso usted no oye reclamos de los muchos que han perdido sus trabajos después que las privatizadoras se aprovechan de sus conocimientos y/o entrenan a los que ellos traen y, para LUMA y Genera, ya les dejan de ser útiles. Lo peor de todo esto es que se pierde la memoria histórica. Esa experiencia que se adquiere con los años y permite que un celador de líneas, un mecánico de central generatriz o un delineante del sistema conozcan su comportamiento, sus fallas, sus mejoras a través de su historia. El que viene de la calle o incluso de otra compañía eléctrica en la Florida no conoce eso. Así pasó con la reconstrucción después de María que hubo celadores que trajeron de Estados Unidos que nunca habían reparado un poste en medio del monte y no quiera ver usted los empates mal hechos que luego tenían que re-reparar los nuestros. Igual está pasando en la AAA que, ante cada vez menos personal y presupuesto en la corporación, a veces contratan compañías privadas para hacer reparaciones y terminan rompiendo las tuberías, o tardan semanas en la reparación, como usted ve en las noticias. La AAA fue privatizada en dos ocasiones (P.S.G. y Ondeo) y hubo que descontinuar los contratos después que las privatizadoras reclamaran millone$$$ y no daban pie con bola con el sistema. Volvieron al servicio público. Ya hay visos de una nueva privatización. Por eso se deja caer el sistema en AAA como pasó en AEE. Los servicios públicos esenciales para la vida, como el agua y la luz, no deben estar en manos privadas que sólo buscan lucrarse. El despido de los jefes de Palo Seco, San Juan, Aguirre y Costa Sur crea mucha inestabilidad en el sistema casi entrando a la época de huracanes. Peligrosa e inhumana esta vendetta por los aumentos en tarifa denegados. Ya es hora de que el gobierno desista de la privatización de la AEE y, sacando la política partidista, retome las riendas del sistema eléctrico, apostando al buen y efectivo mantenimiento del sistema. Esto no pare más. ¡Por Puerto Rico y el pueblo… Fuera LUMA y Genera!